MI COMENTARIO DE HOY
Oscar Hector Paco Barrera
EN EL RECUENTO DE LOS DAÑOS VA TAMBIEN EL SARAMPIÓN
La viruela loca, la chanza y el sarampión fueron en mi etapa infantil (1950-1960), una enfermedad que obligaba a nuestras madres a aislarnos por días. Ellas, las abnegadas mujeres de esos tiempos, mas tardaban en apartarnos de los hermanos (en mi caso 9), cuando nuevos pacientes del improvisado hospital domiciliario se sumaban a la cuarentena.
Ya entonces iniciaban las campañas de vacunación a las que, ignorando su beneficio le huiamos aunque fuese momentáneamente. Al fin de una u otra manera caíamos en garras de las enfermeras que recorrían escuelas o se estacionaran en puntos de frecuente movimiento.

Lo anterior lo traje a la memoria que ocurría casi 70 años atrás, como un recordatorio de como nació un sistema de salud preventiva, de la cual México logro alcanzar lugares ejemplares gracias a los servicios de vacunación que protegieron sobre todo al sector infantil de las terribles plagas.
La reaparición del sarampión es un tema que genera mucha frustración porque es una enfermedad que ya «habíamos superado». México recibió en 2016 el certificado de la OPS como país libre de sarampión endémico, pero desde 2018 esa protección se ha ido agrietando.
No fue un solo error el motivo de echar por la borda la labor sanitaria de por los menos diez sexenios, sino una combinación de fallas logísticas, recortes presupuestales y operativas que crearon la criminal temporada, de acabar con un sistema de salud que sin ser perfecto, cumplía con las necesidades ciudadanas.
A finales de 2018 y durante gran parte de 2019, México enfrentó un desabasto crítico de la vacuna SRP (Sarampión, Rubéola y Parotiditis). La fallida e improvisada intención de lograr la fantasía de una transformación nacional, ocasionaron problemas en los procesos de compra y retrasos en la entrega de las vacunas, por parte de proveedores internacionales.
En 2019, varios lotes de vacunas fueron retenidos o no aprobados por no cumplir con los estándares de calidad necesarios, lo que dejó las clínicas vacías durante meses.
Para mantener el sarampión bajo control, se necesita que el 95% de los niños estén vacunados. México solía ser un ejemplo mundial en esto, pero las cifras cayeron peligrosamente.
Hasta el día de ayer miércoles, 29 niños han fallecidos en esta crisis de contagios. Es Chihuahuas el estado que más fallecidos acumula con 21, igual en Jalisco 2 y en seis estados uno cada uno. Aquí cabe informar que en Sonora, lamentamos la muerte de un infante.
El actual sin duda, es el sexenio de la muerte. El COVID se llevó por mala atención y estrategia equivocada del sector salud a cientos de miles mexicanos. La inseguridad le aporta otro tanto por crimenes ocasionados entre grupos generadores de violencia y población civil cuyo único error fue estar en el lugar y momento menos afortunado.
La inhumana acción de ahorrar no comprando medicamentos para niños con Cáncer y esto de las vacunas SRP, son sin duda omisiones e irresponsabilidad que no deben entrar a la barca del olvido y quedar en condición de ser juzgadas por nuestras leyes.
