abril 16, 2026
bulmaro

Bulmaro Pacheco.
Las siguientes son preguntas que no tienen una respuesta fácil y su
explicación requiere de profundas reflexiones en varias materias. Se
trata de cuestiones que tienen años en la polémica nacional, generan
pasiones, debates intensos y pocas conclusiones:
¿Por qué México siempre queda a la cola en el medallero olímpico?
¿por qué no ganamos muchas medallas, a diferencia de naciones
más atrasadas?, ¿Por qué en los campeonatos mundiales de futbol
nunca logramos pasar del quinto partido y nunca clasificamos a las
finales desde que participamos (1932)? ¿qué pasa con sus
seleccionados que México siempre es eliminado desde el inicio?
¿Por qué en más de 125 años de la historia de los premios Nobel
(Física, Química, Medicina, Literatura, Paz y Economía), México solo
ha ganado tres (García Robles, de la Paz, en 1982; Mario Molina,
Química, en 1995; y Octavio Paz, Literatura, en 1990)? Para
comparar, Estados Unidos lleva 400, Alemania 115, Inglaterra 137,
Francia 69 y Japón 28, entre otros.
¿Por qué en los índices mundiales de competitividad, México siempre
está en los últimos lugares (el lugar número 55 entre 64 países
evaluados)?
¿Por qué México sí destaca en la lista de las naciones con mayor
índice de corrupción (El lugar número 140 de 180 países evaluados)?
¿Por qué el gobierno de México, en el sexenio anterior, decidió
retirarse de las evaluaciones educativas internacionales? ¿cuál será
ahora el medio para evaluar la calidad de la educación que se imparte
en México al desaparecer el Instituto de Evaluación Educativa?
¿Por qué, cada vez que organismos como el Fondo Monetario
Internacional o el Banco Mundial publican proyecciones del Producto
Interno Bruto mexicano —a menudo con tendencia a la baja—, el
oficialismo responde con descalificaciones y la ya conocida frase:
“nosotros tenemos otros datos”?
¿Por qué se otorgan concesiones políticas y laborales a la CNTE
—que representa solo al 9% del magisterio nacional— en lugar de
hacerlo al SNTE, que agrupa a la mayoría de los trabajadores de la

educación y ostenta la titularidad legal en materia de relaciones
laborales?
¿Por qué México en su historia no ha dado pensadores de la talla de
Hume, Voltaire, Diderot, Rousseau, Russel, Víctor Hugo o
Montesquieu, entre algunos destacados en el mundo?
Responder a estas preguntas no es sencillo. Sería irresponsable
buscar culpables únicos o explicaciones reduccionistas.
Las respuestas son múltiples, complejas y exigen una reflexión seria
para no caer en el simplismo que tanto abunda en el discurso
público.Se podría argumentar que la calidad de la educación no ha
sido la adecuada en una nación como México, con profundas
desigualdades sociales y económicas, lo que han limitado la
movilidad social condenando a miles de mexicanos a una educación
mediocre y a la falta de oportunidades de desarrollo.
Se podría decir que es en mucho, la improvisación lo que domina en
varias áreas del conocimiento y en aquellos espacios donde México
compite con el mundo. También la falta de profesionalismo, que obliga
a los deportistas a formarse en sus propias realidades como son los
llanos deportivos, los campos escolares o los lugares de
entrenamiento no propiamente oficiales (ligas organizadas o
gimnasios particulares), donde logran despuntar verdaderos
garbanzos de a libra que en esa materia ha dado México, como
Fernando Valenzuela, Aurelio Rodríguez, Hugo Sánchez, “El Zurdo”
Ramírez, Julio César Chávez, entre otros, y que han destacado en la
historia y fueron descubiertos por verdaderos profesionales en su
rama, que vieron en ellos talento y capacidades para el éxito.
Octavio Paz, por ejemplo, nuestro premio Nobel de Literatura, nunca
terminó una carrera universitaria —a pesar de que se inscribió en
varias dentro de la UNAM— y se formó en el servicio exterior
mexicano y en ambientes culturales de México y el extranjero, donde
profundizó su vocación de escritor y poeta. Nació en 1914 y ganó el
premio Nobel a los 76 años. Murió en 1998.
Alfonso García Robles nació en 1911, estudió en la UNAM, y ganó el
Nobel en 1982, a los 71.
Mario Molina Pasquel nació en 1943. También se formó en la UNAM y
ganó el Nobel en 1995 por sus estudios sobre la capa de Ozono.

Como dije, los debates han sido amplios y variados sobre los
porqués. En materia deportiva la mayoría de quienes opinan se tiran
la pelota unos a otros sin asumir responsabilidad alguna. Sí,
coinciden, en que falta profesionalismo y que el deporte, más que una
disciplina formadora de jóvenes para la competitividad se ha
transformado en un verdadero negocio.
En materia de educación se quejan de la baja calidad educativa que
se brinda en escuelas públicas y privadas. ¿De quién es la culpa?
¿De las autoridades? ¿De los sindicatos? ¿De las plazas
hereditarias?¿de las familias? ¿de la crisis social que enfrenta
México, que ha profundizado las desigualdades económicas y
sociales, así como el encarecimiento de los servicios educativos y de
salud? Un tema complicado, sin duda, que seguirá dando de qué
hablar al surgir la siguiente interrogante:
¿Puede haber progreso real, a pesar de las alternancias políticas,
cuando los nuevos gobiernos prometen cambio, pero terminan
perpetuando las mismas prácticas?
El problema de las alternancias es que no fueron a fondo en los
cambios que anunciaron para llegar al poder. Entre otras cosas, los
ganadores en las elecciones pactaron con dirigentes de
organizaciones del pasado —a las que incluso habían combatido—,
que lo único que hicieron fue proteger sus intereses a cambio del
apoyo político hacia los nuevos gobernantes. “Todo cambió para que
todo siguiera igual”. ¡No tardaron en cambiar de piel política, siempre
y cuando no se tocaran sus intereses!
Y los nuevos gobernantes han dejado las cosas como las recibieron
para no romper los pactos que los mismos intereses en juego les
impusieron, quedando casi todo como un gran maquillaje político
profundizando en el desencanto popular y en la frustración política.
Las causas del atraso mexicano son varias, complejas, históricas y
estructurales. Hemos tenido logros notables con generaciones de
mexicanos esforzados y patriotas, como la generación de Juárez en
el siglo XIX, que salvó a la República; la de Madero que —a nombre
de las libertades— hizo la Revolución a principios del siglo XX; y los
que sentaron las bases educativas, de salud y de infraestructura
durante la mayor parte del siglo XX y cuya obra todavía perdura:
Alfabetizaron México, lo comunicaron, modernizaron la política para

dar lugar a las alternancias en el poder y lo libraron de enfermedades
endémicas y mortales. Todos ellos libraron batallas importantes,
enfrentaron intereses y resistencias y fueron congruentes en el
servicio a México y a los mexicanos.
Ante la desunión y la polarización actual de nuestro país y sus crisis
que entrampan las soluciones: ¿Será mucho pedir ahora?
bulmarop@gmail.com

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